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Querida Cristina,
Luego de unos cuantos meses por estas tierras suramericanas, yo originaria de un país ubicado geográficamente un poco más al norte de esta parte del continente... Puedo decirte que hasta ahora no había sentido casi ninguna similitud con los oriundos de esta República, a parte del idioma que en ocasiones dista de ser el mismo, pero si, con sus variaciones lo es. Y bueno de eso se trata el intercambio cultural, ¿no? en lo que a mi respecta ha sido muy enriquecedor el proceso.
Anoche una rara sensación se fue apoderando de mi caminando por CALLAO, desde CORRIENTES hacia CORDOBA mientras veía a un número considerable de ciudadanos "manifestantes" dirigiendose en esa dirección. Me detuve en una esquina por el frío y quizá porque allí se detuvieron estas personas a las que venía observando con algo de interés como tratando de recordar algo.
Me di cuenta estaba en SANTA FÉ, un poco más allá de mi destino original. En ese momento logré identificar la extraña sensación, si, caminé siguiendo un ritmo desconocido con un sonido bastante familiar para mi los últimos años: las cacerolas! ( y ya sé que acá tienen más tiempo usandolas e incluso lograron algo concreto aquella vez en el 2001) Y ahí sentí miedo de repetirme, pánico realmente, mi primer pensamiento fue: "¿y ahora para dónde?", por los momentos a mi residencia aquí en Baires, con una pequeña inquietud de tener un plan B (se escuchan sugerencias).
Así que querida Cristina, ¡CUIDADO! con seguir el ejemplo de ese país "Centroamericano" ( ver Geografía 101), no todas las repeticiones son buenas.